Querido diario. Pareciera que se me olvidó volver a escribir por acá pero no, no se me ha olvidado. Estos días no han tenido nada de interesante. Llevo casi tres o cuatro días sin salir de la casa y casi no he preparado nada de comer, no me explico como es que no me he muerto de hambre.
Te cuento que en estos días me he sentido culpable. No he estudiando nada y he perdido todo mi tiempo. Solo he visto capítulos de varias series y unas cuantas películas. Me siento mal con mi papá cada vez que me llama porque sé que esto no es justo con él.
Ya que no hay nada interesante, dejaré esto hasta acá. Creo que hoy no dormiré porque mañana tengo clase muy temprano y me da miedo quedarme dormido. Si mal no recuerdo, el día que escribí la entrada anterior a esta, me quedé charlando con alguien hasta la madrugada. Me disponía a levantarme pero no sé qué pasó y me quedé dormido. Ese día me desperté a la 1pm. Espero que esto no me suceda mañana porque, a decir verdad, ya me ha sucedido varias veces en el semestre.
lunes, 7 de abril de 2014
jueves, 3 de abril de 2014
2 de abril de 2014
Querido diario, son como las cuatro de la mañana y no he hecho absolutamente nada. Me quedé chateando con alguien y se me pasó el tiempo. Te cuento que el día hoy, de ayer, como sea, tuvo muchos contrastes. Te cuento que el día en sí estuvo muy bonito. Hice cosas más o menos productivas y mejoré mi estado de ánimo. Te cuento que no entiendo cómo es que yo funciono. Hay días en los que me quiero matar y otros en los que quiero besar y abrazar a todo el mundo.
Te cuento que por la mañana me levanté de mal genio. No sé que tenía, pero sentía rabia. Tenía clase de siete pero me levanté las 6:30. Hice un montón de pereza porque no quería enfrentar la realidad. Después de haberme levantado, me bañé y me alisté para salir. No desayuné porque nunca lo hago. Cuando salí de mi casa sentía rabia, llevaba fruncido el ceño. En mi mente solo pensaba en Dios, para que me quitara ese estado de ánimo. Estaba que me explotaba de tanta piedra que tenía que casi madreo a un tipo que pasó a mi lado. Mientras caminaba hacia Trasmilenio vi un graffiti que me pareció curioso. Como soy muy ciego me tuve que acercar un poco a la pared para verlo más detalladamente. Vaya sorpresa cuando veo que el famoso graffiti decía: "Dios te bendiga". Casi se me escurren las lágrimas al ver lo que estaba escrito en el muro. Tuve que seguir caminado y hacer mucha fuerza para no dejar fluir las lágrimas y para desatar el nudo que tenía en la garganta. Después de mil travesías en Transmi, te cuento que llegué a la U a las 7:35. Pensé no ir a clase pero igual me aparecí en el salón porque el profesor siempre toma asistencia.
El día transcurrió normal. Tuve mis clases, perdí tiempo en los huecos, gasté plata a manos llenas... en fin, un día como cualquier otro. Fui a almorzar con dos buenos amigos míos y luego hice algunos trabajos. Y como siempre, salí de la universidad a las 8:30pm. Al llegar a casa me dispuse a revisar mis redes sociales. Tengo un perfil extremadamente falso que alguien me pasó desde el cual se mandan las confesiones de las que hablé en una entrada anterior y desde el cual me comuniqué con alguien que le había pedido mi perfil al administrador de la página. Luego de un poco de charla innecesaria acerca de acuerdos de confidencialidad y todas esas cosas, le mandé la solicitud de amistad en Facebook. Hablamos un poco sobre todo y quedamos de reunirnos la próxima semana en la universidad. Te cuento que esta persona me quedó gustando. Estudia algo totalmente opuesto a lo mio pero eso no impidió que conectáramos en varios puntos de vista.
Te cuento que el día de hoy estuvo cargado con más interacciones sociales de las necesarias. Hablé con mucha gente y cambié muchas fichas repetidas que tengo para el álbum del mundial, hablé con más personas para cuadrar planes que tengo pensados ejecutar el domingo por la noche y aparte compartí un poco de mi vida con esta persona que te mencioné antes.
Creo que dejaré esto hasta acá y me retiraré lentamente. Da la impresión de que la entrada ya está lo suficientemente larga como para seguir escribiendo más. Alguien, hoy, me dijo que le parecía cómico que yo prometiera una entrada pero que no escribiera nada al otro día. Bueno, no sé que pensar, cada quien con sus cuentos, aunque agradezco las demás palabras que me dijo.
Te cuento que por la mañana me levanté de mal genio. No sé que tenía, pero sentía rabia. Tenía clase de siete pero me levanté las 6:30. Hice un montón de pereza porque no quería enfrentar la realidad. Después de haberme levantado, me bañé y me alisté para salir. No desayuné porque nunca lo hago. Cuando salí de mi casa sentía rabia, llevaba fruncido el ceño. En mi mente solo pensaba en Dios, para que me quitara ese estado de ánimo. Estaba que me explotaba de tanta piedra que tenía que casi madreo a un tipo que pasó a mi lado. Mientras caminaba hacia Trasmilenio vi un graffiti que me pareció curioso. Como soy muy ciego me tuve que acercar un poco a la pared para verlo más detalladamente. Vaya sorpresa cuando veo que el famoso graffiti decía: "Dios te bendiga". Casi se me escurren las lágrimas al ver lo que estaba escrito en el muro. Tuve que seguir caminado y hacer mucha fuerza para no dejar fluir las lágrimas y para desatar el nudo que tenía en la garganta. Después de mil travesías en Transmi, te cuento que llegué a la U a las 7:35. Pensé no ir a clase pero igual me aparecí en el salón porque el profesor siempre toma asistencia.
El día transcurrió normal. Tuve mis clases, perdí tiempo en los huecos, gasté plata a manos llenas... en fin, un día como cualquier otro. Fui a almorzar con dos buenos amigos míos y luego hice algunos trabajos. Y como siempre, salí de la universidad a las 8:30pm. Al llegar a casa me dispuse a revisar mis redes sociales. Tengo un perfil extremadamente falso que alguien me pasó desde el cual se mandan las confesiones de las que hablé en una entrada anterior y desde el cual me comuniqué con alguien que le había pedido mi perfil al administrador de la página. Luego de un poco de charla innecesaria acerca de acuerdos de confidencialidad y todas esas cosas, le mandé la solicitud de amistad en Facebook. Hablamos un poco sobre todo y quedamos de reunirnos la próxima semana en la universidad. Te cuento que esta persona me quedó gustando. Estudia algo totalmente opuesto a lo mio pero eso no impidió que conectáramos en varios puntos de vista.
Te cuento que el día de hoy estuvo cargado con más interacciones sociales de las necesarias. Hablé con mucha gente y cambié muchas fichas repetidas que tengo para el álbum del mundial, hablé con más personas para cuadrar planes que tengo pensados ejecutar el domingo por la noche y aparte compartí un poco de mi vida con esta persona que te mencioné antes.
Creo que dejaré esto hasta acá y me retiraré lentamente. Da la impresión de que la entrada ya está lo suficientemente larga como para seguir escribiendo más. Alguien, hoy, me dijo que le parecía cómico que yo prometiera una entrada pero que no escribiera nada al otro día. Bueno, no sé que pensar, cada quien con sus cuentos, aunque agradezco las demás palabras que me dijo.
miércoles, 2 de abril de 2014
Nota
Lamento las faltas de ortografía que hay en mis post pasados. Las podría corregir pero las dejaré así como están, no solo porque en la vida real tenemos que vivir con el producto de nuestras decisiones sino porque también me gusta ver como mi redacción y ortografía han cambiado.
1 de abril de 2014
Querido diario, decidí volver a escribir por acá no porque quiera o porque tenga tiempo sino para poder desahogarme y porque me ayuda a establecer mis prioridades. Tengo tantas cosas metidas en la cabeza que no sé en realidad que es lo que siento. Me siento mal porque toda mi vida académica se fue al carajo. Retiré varias materias y tengo varios parciales con muy mala nota.
Estoy pensando mandarle el link de este Blog a alguien para que lo publique pero me da miedo que la gente me reconozca y se de cuenta de quién es el que escribe. No quisiera que la gente supiera quién soy yo, no solo por lo que he escrito antes sino porque es algo demasiado personal. La razón por lo que quisiera publicarlo es porque quisiera que alguien comentara, solo eso. Visitas no hacen falta pero me entristece que nadie comente.
Te cuento que hace poco mandé un escrito a la página de confesiones de la universidad. Cambié un poco el lenguaje que utilizo porque no quería que la gente me reconociera y también exageré un poco las cosas. A decir verdad, si mis amigos leyeran lo que escribí, sabrían que la persona detrás de esa confesión era yo. Hay varias personas que he visto que comentan en ese tipo de post, los depresivos y de gente que se quiere matar, y me han dado ganas de hablar con ellos pero no me siento preparado. Me da pena y vergüenza que me conozcan. No he ido a hablar con alguna psicóloga de la universidad porque, sinceramente, se me había olvidado que existían. Igual, no creo que vaya porque las anteriores veces que he ido, he sentido que perdí mi tiempo y que todo lo que me dijeron no me iba a ayudar. Sí, hay cosas que si me sirvieron pero pues, en general, todo dio la misma porque sigo igual que antes. Vi por ahí un comentario de una persona que decía que de nada servía la ayuda psicológica si yo no ponía de mi parte y eso es precisamente todo lo que este tiempo he tratado de hacer, solo que no sé por donde empezar o que hacer. Me hace falta motivación, ganas y amor por lo que hago. Me encanta mi carrera pero no siento las ganas de estudiar. Realmente no sé que hacer, no quiero decepcionar a mi familia y no quiero que mi futuro sea estar botado en la calle.
No sé si dejar esto hasta acá o si escribir algo más. Supongo que solo quería expresar lo que siento. No sé si mañana vuelva a escribir por acá porque me conozco bien y sé que no voy a cumplir las cosas que me propongo. Solo espero que el día de mañana no traiga más depresión y espero que suceda un milagro para poder volverme más responsable.
Estoy pensando mandarle el link de este Blog a alguien para que lo publique pero me da miedo que la gente me reconozca y se de cuenta de quién es el que escribe. No quisiera que la gente supiera quién soy yo, no solo por lo que he escrito antes sino porque es algo demasiado personal. La razón por lo que quisiera publicarlo es porque quisiera que alguien comentara, solo eso. Visitas no hacen falta pero me entristece que nadie comente.
Te cuento que hace poco mandé un escrito a la página de confesiones de la universidad. Cambié un poco el lenguaje que utilizo porque no quería que la gente me reconociera y también exageré un poco las cosas. A decir verdad, si mis amigos leyeran lo que escribí, sabrían que la persona detrás de esa confesión era yo. Hay varias personas que he visto que comentan en ese tipo de post, los depresivos y de gente que se quiere matar, y me han dado ganas de hablar con ellos pero no me siento preparado. Me da pena y vergüenza que me conozcan. No he ido a hablar con alguna psicóloga de la universidad porque, sinceramente, se me había olvidado que existían. Igual, no creo que vaya porque las anteriores veces que he ido, he sentido que perdí mi tiempo y que todo lo que me dijeron no me iba a ayudar. Sí, hay cosas que si me sirvieron pero pues, en general, todo dio la misma porque sigo igual que antes. Vi por ahí un comentario de una persona que decía que de nada servía la ayuda psicológica si yo no ponía de mi parte y eso es precisamente todo lo que este tiempo he tratado de hacer, solo que no sé por donde empezar o que hacer. Me hace falta motivación, ganas y amor por lo que hago. Me encanta mi carrera pero no siento las ganas de estudiar. Realmente no sé que hacer, no quiero decepcionar a mi familia y no quiero que mi futuro sea estar botado en la calle.
No sé si dejar esto hasta acá o si escribir algo más. Supongo que solo quería expresar lo que siento. No sé si mañana vuelva a escribir por acá porque me conozco bien y sé que no voy a cumplir las cosas que me propongo. Solo espero que el día de mañana no traiga más depresión y espero que suceda un milagro para poder volverme más responsable.
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